Si supieras la orfandad en la que vivo, si supieras —hay heridas que sangran todavía—intento cerrarlas cada día te confieso, pero es un imposible, una tarea ardua, un intento fallido que allí se queda.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Bienvenidos a este universo donde "La Poesía" les propone viajar hacia las profundidades del alma. Deseo que ese viaje sea ameno y los invite a regresar siempre. Muchas gracias por visitar este espacio.
Si supieras la orfandad en la que vivo, si supieras —hay heridas que sangran todavía—intento cerrarlas cada día te confieso, pero es un imposible, una tarea ardua, un intento fallido que allí se queda.
Quedaron guardadas
hasta tus pisadas —diría—
porque están tu voz,
tus silencios, tus obras
y hasta tu carcajada
tan genuina y contagiosa.
Todo está atesorado, todo,
pero no por un acto
de acumulación vana
y menos por avaricia,
—sino porque tu amor—
está presente en la casa
y en nosotros reverberando.
El adiós vino investido
—de un sino trágico—
y fue tan sorpresivo
que no dejó nada indemne,
hasta las plantas
están languideciendo.
Cada día es diferente,
todo es reconstrucción ahora
y la tarea seguirá
por mucho tiempo presumo,
quedó intacto lo de afuera
pero el desastre...
—el desastre está adentro—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Diré mil veces, será sin proponerme por supuesto, pero no importa: "Escribir es el supremo placer que poseo, es la felicidad incrustada en mis células, cada vez que por palabras soy amueblada".
El dolor es un docente,
—es un gran pedagogo—
nos explica con solvencia
lo que aún no comprendimos,
porque distraídos viajábamos
o porque tal vez no quisimos.
Por doquier,
—hacia donde mire, hay indicios—
algunos son apenas visibles
pero otros...
exhiben todas las evidencias.
Es tan parecido
y es tan diferente a la vez,
tiene potestades cuasi
humanas
—porque nos habla sin hablar—
sobre pérdidas y despojos.
Porque: ¿Qué es la vida sino?
¿No es acaso un aula magna
para aprender a perder
y a dejar ir todo
lo que cumplió su ciclo?
Y sobre desgarros y
ausencias
él es un experto,
llega para desbaratar todo
y no queda más que
acostumbrarnos.
Marzo es el mes,
—es el mes de los despojos—
esos que tienen su génesis
allí donde el alma duerme.
Pero también anida
en cada manifestación
de la natura,
cada vez que el otoño
—ese gran prestidigitador—
arrasa con los esplendores.
Marzo es su mes,
es el mes de los exilios
de los inevitables adioses
y sobre ello...
—el otoño enseña como nadie—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Y nos desperdigamos en los adioses,
dejamos en ellos partes nuestrassomos amalgamas, fusiones,
hechuras propias y ajenas.
Y somos jirones, esperpentos,
árboles sin raíces, aves sin cielos,
somos paréntesis interminables
y otras —eternos puntos suspensivos—.
Y naufragamos en los adioses
—porque se esfumaron los puertos—
somos navíos errantes e inestables
sin brújula, sin mar, ni derrotero.
Y uno muere en los adioses,
y no hay resarcimientos posibles
—aprendemos a vivir cercenados—
porque nos arranca el alma de cuajo.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Cuántas veces
—elegí callar—
para no molestar
ni incomodar a otros.
Cuántas veces
—investida de verdades—
espanté a la mentira
y la soledad absoluta
fue mi única compañía.
Cuántas veces
por desdeñar lo prosaico
y abrazar convencida
—lo que mi alma dicta—
me expulsó la estulticia ajena.
Cuántas veces
—busqué con avidez—
en otras galaxias
respuestas que aquí
todavía no encuentro.
Cuántas veces
—me respondió la natura—
sin necesidad de palabras
y con ella y su solvencia
comprendí todo.
¡Cuántas veces !...tanto.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Estoy intentando —te confieso—
con las herramientas que poseo
y con las que he ido anexando
de aquí, de allá, de todas partes,
aunque a veces parezca
insuficiente.
Estoy intentando, debo admitir,
y apelo a las estrategias
—evocando tu ingente legado—
sobre el amor desinteresado,
la humildad, el desapego,
la capacidad para perdonar
aun cuando era muy complejo.
Estoy intentando —de a poco—
porque el desierto que poseo
aquí dentro se expande día a día
—me está arrasando—
y a veces no logro continuar
sin derrumbarme hasta el suelo.
Pero lo intento —con creces—,
es como pretender subir
una montaña empinada
sin cuerdas, ni arneses,
o correr por la arena
con zapatos de taco alto.
Estoy intentando todo,
o casi todo te diría,
porque mereces mis risas
no mis lágrimas,
mereces lo mejor de mí
porque he celebrado
durante sesenta y seis años
un obsequio magno del universo:
—A ti, adorada madre—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Muchas veces elijo
abstraerme del afuera,
porque me atosiga con creces
el ruido atroz que genera
la inhóspita indolencia.
Muchas veces, muchas,
utilizo una armadura
es invisible a los ojos
solo la visibiliza el alma
y posee efectos infalibles.
Muchas veces decido
viajar hasta la mar,
él sabe sobre contenciones
es un regazo amparador de
madre
donde se esfuman los daños
todos.
Muchas veces escojo,
esparcir mis primaveras
las que llevo adosadas dentro
aunque este estólido mundo
me proponga mil inviernos.
Muchas veces...
Viviana Laura Castagno Fuentes
¿Cómo era
estar ilesa
y sin heridas?
¿Cómo era
sentir saciedad
y no hambre?
¿Cómo era
estar plena
y no vacía?
¿Cómo era
cuando no necesitaba
recordarte?
¿Cómo era
la vida antes
de este después?
¿Cómo?
Viviana Laura Castagno Fuentes
Resiste la aljaba
—con sutil estoicismo—
los embates suaves
de los fríos otoñales
recién estrenados.
Anhelo que logre
—sobrevivir al invierno—
cuando llegue y sus fauces abra
exhalando sin piedad
gélidos e implacables vientos.
Imagino su reverberar
cuando de pimpollos
—sus gajos se tupan—
anunciando el despertar
de la prolífica primavera.
Si ella puede sortear
las exigencias climáticas
llegando incólume al verano
podremos aseverar:
—la resiliencia tiene en la aljaba
a una indiscutible heroína—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Muchas veces
se esfuma la poesía,
se volatiliza,
huye la inspiración
se entumece la magia.
Es cuando
el desánimo se impone
porque hay carencias,
se fugaron las palabras
hacia ignotos universos.
Y es justo ahí
cuando las estrategias
en un gesto de complicidad
aparecen,
cuando mente y alma
se han cohesionado.
Retorna la calma
para apaciguar
a la impetuosa borrasca,
se acomodan las letras
y la gesta de la escritura
de nuevo comienza.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Déjame abrigar
la tenue ilusión
que regresarás pronto
o algún día
no muy lejano.
Tal vez suceda
cuando los fríos
cedan su embestida
y ya no entumezcan.
Y por qué no,
cuando las aves
estrenen sus nidos
en la bellísima araucaria.
O podrías sorprendernos
una mañana primaveral
ingresando con la sutileza
de la que eras absoluta dueña.
Imagino que al fin
regresarás sin duda alguna,
porque no te has ido
estás, donde están,
los amores únicos que la vida
—solamente una vez ofrenda—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Miente,
quién afirma
que está preparado
para el arrebato
que la muerte produce.
Porque nos demuele
con enorme contundencia,
nos reduce a escombros
mientras nuestras
fragilidades desnuda.
Derrumba tantos sueños
esfumando al futuro,
trae al pasado entero
y a vivir en él nos conmina.
Miente,
quién afirma
con cierta soberbia
que está preparado
para decir adiós
a quienes amamos.
Miente,
con absoluto descaro
o posee tanta frialdad
que a su alma
ha congelado.
Porque
aun evolucionados,
aun conscientes
sobre lo efímero
de la vida,
la muerte siempre
nos sorprende
desnudos, vulnerables,
mientras nuestras vísceras
desgarra.
Viviana Laura Castagno Fuentes
¿Quién puede asegurar
que no ha padecido uno?
Y no me estoy refiriendo
a una de las tantas
manifestaciones espectaculares
a las que la naturaleza
nos tiene acostumbrados,
no...
es mucho más que eso.
¿Quién no ha percibido
un eclipse muy dentro,
allí donde el ojo
no necesita una lente
especial para mirarlo?
Son eclipses únicos
que solo el alma capta,
son desapariciones
transitorias, efímeras,
que traen a la oscuridad
por un rato.
Cuántas veces
hemos sentido
como si un cono
de sombra
nos despojara
de la luz necesaria
para encontrar la salida.
Cuántas veces
fuimos esa sombra
y cuántas otras
fuimos la luz anhelada.
Viviana Laura Castagno Fuentes
A veces,
nada pienso
porque elijo
dejar fluir
a mis silencios.
Y cada vez
que alas silentes
les incrusto
ellos hábilmente
en avecillas mutan
y hacia ignotos
universos
se exilian.
A veces
nada pienso,
soy sencillamente
una montaña
informe de mutismos
que en apariencia
enmudecidos yacen.
A veces...
nada pienso,
porque
es el instante
puntual y exacto
cuando comienza
a enmudecer
mi alma.
Viviana Laura Castagno Fuentes
La casa, es decir :"tu casa"
está cambiada
o está cambiando día a día,
porque nosotros
desde tu adiós
no somos los mismos,
sino, otros ahora.
Estábamos ilesos antes,
no albergábamos
espacios horadados
tampoco yermos,
al contrario, los sueños
despabilaban a otros sueños
y de todo eras
la absoluta "destinataria".
Pero...todo cambió,
el presente nos desafía
a convocar al pasado
minuto a minuto
y él trae tu presencia
porque definitivamente
es algo inevitable.
Estás en todo
y en todos lados,
en tus bellísimas
obras de arte,
en cada aroma, en los sabores,
un café sabe diferente ahora
porque falta tu solvencia
para transformar en elixir
hasta un vaso de agua.
La casa está cambiada,
está cambiando ahora,
nosotros no seremos más
los de antes, somos otros,
estamos aprendiendo
a abstraerte de ese lugar
al que te has ido
despertando a los recuerdos
que de tu amor están bañados.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Cuando hay vacíos
llenos de preguntas
se ausentan las palabras,
porque...
la desorientación les afecta.
Y es en ese punto exacto
cuando comienza la gesta
no quedan senderos, ni atajos,
sin hurgar en esta búsqueda.
¿Dónde están, hacia qué lares
han viajado sin mi anuencia?
Ellas perciben la orfandad
y tal vez allí resida la causa
de este viaje intempestivo.
Palabras, nacen en la mente,
se empapan de amor en el alma
y me buscan para que las organice
en una poesía, que hoy...
está ausente.
Viviana Laura Castagno Fuentes